Lleva más de un mes colocado el vallado de los encierros, los bares de la zona vieja se preparan para la avalancha de sedientos y la temperatura de la ciudad va aumentanto minuto a minuto hasta estallar el 6 de julio con el chupinazo que de comienzo a la locura.
La plaza de toros que ayer mismo presentaba este aspecto solitario y silencioso, será el centro del universo taurino, las peñas con sus cánticos y sus estruendosas charangas, la convertiran en una verdadera olla a presión en la que los diestros se juegan la vida con los mismos astados que han corrido el encierro a las ocho de la mañana y con los que los mozos también han puesto su vida a disposición del capotillo de San Fermín.
En los corrales de la Rochapea ya esperan varias de las corridas dispuestas a correr el encierrillo nocturno hasta los corrales del Gas y en la plaza de toros reposan la novillada del Marqués de Domeq para el lunes 5, la corrida de rejones de D. Fermín Bohorquez y algunos de los sobreros preparados por si hay alguna devolución.
No hay comentarios:
Publicar un comentario