
El flamenco ha sido declarado por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad junto con los castells, esas torres humanas que se levantan en las fiestas populares catalanas y que utilizan a niños y adolescentes para completar los últimos pisos de las mismas, sin que sea una salvajada como llevarlos a una corrida de toros por ejemplo. Hace años falleció una niña en un fatídico derrumbe de un castell, pero como dicen sus participantes, nadie está obligado a subir. A mí personalmente nunca me han gustado pero jamás los prohibiría aunque en mi región no exista la tradición de los castells, así que enoharabuena a los castells, al canto de la sibil-la mallorquín y a la dieta mediterránea.
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