lunes, 20 de septiembre de 2010

LOGROÑO SOCIAL CLUB

toros de José Escolar bien presentados en general,1º sin raza, 2ºnoble, 3º complicado4º soso y descastado, 5º complicado y 6º encastadito.
El Fundi: silencio y silencio
Sergio Aguilar: vuelta y pitos
Alberto Aguilar: silencio y silencio.

Logroño, Feria de San Mateo, 1ª de abono, media entrada en tarde agradable.
La feria de San Mateo en Logroño fué durante muchos años una de las ferias más importantes de España, el toro que salía por los chiqueros de la antigüa plaza de la Manzanera tenía un trapío y una importancia similar al que se lidiaba en plazas como la de Madrid o Bilbao si no más y la afición de Logroño tenía fama de ser una de las más exigentes del panorama nacional. La prensa riojana luchó durante muchas décadas con su inquebrantable independencia para que su feria no decallese en cuanto a sus valores, peleó por la suerte de varas, por la variedad de encastes y por la integridad de los toros que saltaban a la arena. A la feria Matea acudían aficionados de toda España, de Francia e incluso de América deseosos de ver el toro en su máxima expresión. Las broncas en la Manzanera eran monumentales, la afición protestaba toros, protestaba toreros, banderilleros, picadores e incluso al vendedor de cervezas, siempre con su debido respeto pero también premiaba la buena presentación de los astados, los pares de banderillas de poder a poder, los puyazos en todo lo alto, los quites y las faenas con torería.
Logroño fue feudo de Victorinos, Miuras, Pablo Romeros, Joaquín Buendías, Cebada Gagos..... qué tiempos aquéllos.

Ayer, primera de abano en el coso de la Ribera, la afición de Logroño, bueno la que queda, apenas llenaba la mitad del aforo de la cubierta para ver una corrida de José Escolar, excelentemente presentada con un par de toros expectaculares en cuanto a su trapío pero de juego desigual que se emplearon casi todos en los caballos aunque sin llegar a meter la cara abajo en el peto salvo el quinto, complicados en banderillas, midiendo mucho y cortando terreno en cada intento de los de plata.
El peor lote se lo llevó el Fundi con un primero desrazado que en las primeras tandas parecía que tomaba la muleta pero que apenas se vió sometido no quiso saber nada de la muleta del torero, su segundo soso y descastado no tenía como virtud el humillar y se paró enseguida.

A Sergio Aguilar le tocó en suerte el toro más toreable del encierro, el segundo de la tarde, Aguilar supo templarlo por el izquierdo hasta lograr varios naturales largos y de calidad, le faltó algo de ligazón por el derecho el toro tenía menos recorrido y por ahí la faena bajó de tono, el quinto fué un toro complicado al que Aguilar no le supo encontrar las distancias y se perdió en un mar de dudas sin apenas robarle un muletazo.

El primero de Alberto Aguilar, llegó a la muleta con una embestida incierta por ambos pitones, midiendo mucho al torero y embistiendo a tornillazos, la faena de muleta al que cerraba plaza tuvo momentos de emoción , Alberto se empeñó en torearlo por el pitón izquierdo por el que el toro presentaba menos dificultades pero humillaba menos, por el derecho el toro tenía más transmisión pero había que ser capaz de bajarle la muleta, aun así el madrileño consiguó algún muletazo meritorio que llegó a calar en los tendidos pero volvió a la zurda y la faena no llegó a calar en los tendidos.

A día de hoy en Logroño, bajo la cubierta de la Ribera, apenas quedan aficionados que sepan apreciar las virtudes y defectos de una corrida como la de hoy incluyéndome yo mismo. La feria Matea se ha convertido en un acto social en el que el público se cachondea de los banderilleros que las pasan canutas ante una alimaña, que pitan a un peón que pone correctamente al toro en el caballo, que aplauden una suerte de varas mal ejecutada y que apenas se enteran de que un torero ha pegado un pedazo de natural profundo y largo, un público que no para de murmurar durante toda la faena de muleta y que transita por los pasillos y escaleras sin ningún respeto hacia el que se encuentra en el ruedo, un público que apenas protesta a no ser algo claramente escandaloso y que ha sucumbido a la comodidad de una butaca de tendido con fácil acceso al bar o al lujo de los palcos a pié de callejón.
Es una lástima ver aficionados que definitivamente han bajado los brazos incapaces ya de reeducar a una afición que ya hace tiempo que no existe.


Antigüa plaza de toros de la Manzanera inaugurada en 1915

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